El aprendizaje sensoriomotor es el primer paso crucial en el desarrollo cognitivo de un bebé. Esta etapa, que se extiende desde el nacimiento hasta los 2 años, se caracteriza por la construcción de representaciones del entorno a través de las interacciones sensoriales y motoras del pequeño. En otras palabras, el bebé comprende el entorno a través de sus sentidos y sus acciones.

Esta etapa, descrita por la Teoría del Desarrollo Cognitivo de Piaget, abarca dos áreas fundamentales: el desarrollo sensorial (los sentidos) y el desarrollo motor (el movimiento). El niño, a través de la exploración y el ensayo y error, construye una comprensión del entorno que lo rodea.
El principal logro durante este periodo es la comprensión de que los objetos y eventos existen independientemente de sus acciones. Este concepto, conocido como permanencia del objeto, es fundamental para la construcción de la realidad.
Características de la etapa sensoriomotora
- Exploración y descubrimiento del entorno : Los niños comienzan a explorar su entorno utilizando sus sentidos, experimentando con texturas, sonidos, sabores y olores.
- Egocentrismo : Durante esta etapa, el bebé no puede comprender los puntos de vista de otras personas. Asume que todos ven, piensan y sienten lo mismo que él.
- Permanencia del objeto : El bebé aprende que los objetos, personas y eventos continúan existiendo aunque él no pueda verlos, oírlos o percibirlos.
Fases del desarrollo sensoriomotor
El aprendizaje sensoriomotor se divide en seis fases distintas, cada una con características y logros específicos:
Reflejos (0-1 mes)
En esta fase inicial, el bebé solo comprende el entorno a través de reflejos innatos como chupar, mirar y agarrar. Estos reflejos son respuestas automáticas a estímulos específicos.
Reacciones circulares primarias (1-4 meses)
El bebé comienza a coordinar sensaciones y nuevos esquemas. Por ejemplo, puede chuparse el dedo por accidente y luego repetir la acción intencionalmente. Las acciones que se repiten son aquellas que el bebé encuentra placenteras.
Reacciones circulares secundarias (4-8 meses)
En esta fase, el bebé se concentra más en el entorno exterior. Repite acciones intencionalmente para desencadenar respuestas en su entorno. Comienza a usar objetos para aprender sobre el entorno, y disfruta de la capacidad de hacer que las cosas sucedan.
El bebé puede tirar o dejar caer un juguete, por ejemplo, y también comienza a hacer más sonidos por su cuenta: se ríe, emite sonidos parecidos al habla y usa el sonido para expresar sus emociones.
Coordinación de reacciones (8-12 meses)
El niño comienza a realizar acciones claramente intencionales y puede combinar esquemas para lograr un efecto deseado. Analiza su entorno e imita el comportamiento de los demás. Comienza a comprender que ciertos objetos tienen cualidades específicas.
Por ejemplo, un bebé puede darse cuenta de que un sonajero emitirá un sonido cuando lo mueva. Esta comprensión del objeto como algo que tiene propiedades específicas es un avance importante.
Reacciones circulares terciarias (12-18 meses)
Los niños entran en un período de experimentación de prueba y error. Proban diferentes sonidos o acciones como una forma de llamar la atención de sus padres. Desarrollan un interés por lo nuevo y exploran las posibilidades de su entorno.
Pensamiento representativo temprano (18-24 meses)
En esta etapa final del desarrollo sensoriomotor, los niños comienzan a comprender que los símbolos pueden representar objetos. Esto amplía el concepto de permanencia de objetos y permite al bebé comprender que las cosas continúan existiendo incluso cuando no están a la vista.
El bebé comienza a recordar y repetir palabras o acciones de días anteriores. El juego imaginativo surge en este período, y el vocabulario se desarrolla significativamente. El bebé puede utilizar palabras para referirse a objetos ausentes, demostrando la capacidad de pensamiento simbólico.
Importancia del aprendizaje sensoriomotor
El aprendizaje sensoriomotor es un proceso fundamental para el desarrollo posterior del niño. Las experiencias y los aprendizajes de esta etapa sentarán las bases para el desarrollo de habilidades cognitivas, lingüísticas y sociales más complejas.
La exploración del entorno, el desarrollo de la coordinación motora, la comprensión de la permanencia de los objetos y el desarrollo del pensamiento simbólico son elementos cruciales para el desarrollo del niño. Estas habilidades son esenciales para que el pequeño pueda desenvolverse en el entorno y construir relaciones con su entorno.
Es importante destacar que cada niño se desarrolla a su propio ritmo. Si bien hay etapas y fases generales, no todos los niños alcanzarán los mismos logros al mismo tiempo. Es fundamental brindar un ambiente estimulante y amoroso que permita al niño explorar, experimentar y aprender a su propio ritmo.
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