Santo Tomás de Aquino, reconocido filósofo y teólogo italiano, es considerado el padre de la escolástica, una corriente filosófica que buscaba aplicar la filosofía griega clásica a la comprensión de la doctrina cristiana. Su pensamiento, enmarcado en una tradición que reflexiona sobre la fe cristiana desde la perspectiva de la filosofía griega, buscaba otorgar a la religión un fundamento racional.
En la Edad Media, la razón era vista como una sierva de la teología ( Philosophia ancilla theologiae), dedicada a demostrar verdades consideradas indemostrables desde la fe. Para este propósito, Santo Tomás recuperó el pensamiento de Aristóteles, que había permanecido casi sin influencia en la cultura europea debido a la falta de traducciones del griego. Hasta entonces, la doctrina de Platón había sido utilizada para justificar la fe desde la filosofía.
Un hito en este intento de justificación racional de la fe fue la llamada "prueba ontológica" de San Anselmo, un monje del siglo XI. San Anselmo buscaba explicar la existencia de Dios apelando a la razón. Para él, la idea que tenemos de Dios implica una conciencia de su "necesidad". Es decir, mientras podemos imaginar entidades como los unicornios como no existentes, a Dios debemos concebirlo como existente, ya que contiene en sí todas las virtudes posibles, incluida la existencia. Si no lo concebiéramos como existente, podríamos imaginar otro ser, todavía más perfecto, que sí existiría, y ese sería Dios.
En su obra Suma Teológica, donde Santo Tomás expone gran parte de su pensamiento, se basa en el concepto de "motor inmóvil" de Aristóteles para desarrollar una justificación racional de la existencia de Dios.
El Motor Inmóvil de Aristóteles
Para Aristóteles, el motor inmóvil era el principio rector del universo. En su tratado de Metafísica, lo describe como el principio de todo, que a su vez no tiene principio. El motor inmóvil es también un principio moral: amalgama todas las virtudes posibles, y las entidades del entorno buscan aproximarse a él mediante esas virtudes (como la bondad, la belleza o la justicia). El ser humano, por su naturaleza de animal racional, es quien más cerca puede estar del motor inmóvil, pues puede conocerlo racionalmente.
Las 5 Vías de Santo Tomás para Demostrar la Existencia de Dios
Santo Tomás de Aquino utiliza cinco vías para argumentar la existencia de Dios, vías que también permiten conocer algunos de sus atributos:
Vía del Movimiento
Santo Tomás parte de la distinción aristotélica de potencia y acto. Algo que está en potencia tiene la capacidad de convertirse en otra cosa. Por ejemplo, una semilla es un árbol en potencia. Cuando la semilla crece y se convierte en árbol, decimos que es un árbol en acto. El movimiento, en este esquema, es el paso de la potencia al acto.
Para Santo Tomás, lo que se mueve (es decir, lo que pasa de estar en potencia a estar en acto) es porque algo o alguien lo mueve. Hay un impulso externo que lo pone en marcha. Por ejemplo, la semilla necesita agua, tierra y luz solar para convertirse en árbol. A su vez, lo que mueve a la semilla y a todo lo que se mueve ha tenido que ser movido por otra cosa: la tierra no siempre ha sido tierra, el agua ha pasado por diversos estados, los insectos que contribuyen a la reproducción de las plantas un día fueron larvas...
Todo aquello que se mueve es movido por algo externo, y a la vez esas entidades externas son movidas por otras. Podríamos seguir remontándonos en una serie de causas infinitas hasta el primer motor de todo. Pero como no podemos remontarnos al infinito, debe haber en algún momento un motor inicial que pone en marcha todo el movimiento. Ese motor es, además, inmóvil, ya que está en acto en todos los sentidos posibles. Es imposible, para Santo Tomás, que algo sea motor y se mueva al mismo tiempo, así como es imposible que algo se mueva a sí mismo. Por tanto, el motor ha de ser inmóvil.
Vía de la Causa Eficiente
Se trata de otro concepto aristotélico que se refiere a la causa por la cual se produce un cierto efecto en el entorno. Por ejemplo, la causa de que exista una mesa de madera es el carpintero que la elabora. Del mismo modo que ocurría con la necesidad, cada causa eficiente tiene, a su vez, otra causa eficiente (somos causa de nuestros padres, nuestros padres son causa de nuestros abuelos...).
Como no puede ser que una causa eficiente sea causa de sí misma, y como no podemos retrotraernos en una serie infinita de causas, debe existir una primera causa eficiente. Esa primera causa es la causa de todo lo demás y no tiene, a su vez, ninguna causa. Y para Santo Tomás esa causa es Dios.
Vía de la Contingencia y la Necesidad
Los seres nacen y mueren, porque pueden o no existir, y el entorno sigue funcionando. Para Santo Tomás, "contingencia" refiere a esa condición de los seres, opuesta a la "necesidad".
Los seres necesarios no pueden no existir, la única posibilidad es que existan. Es imposible que siempre haya habido seres contingentes. Porque precisamente por su contingencia hubo un momento en el que, con toda seguridad, no existieron.
Entonces, ¿cómo se pasa del no-ser al ser? Si todas las cosas fueran contingentes, entonces hubo un tiempo en que no existía ninguna cosa y, por tanto, ahora tampoco existiría ninguna. Ha de haber, entonces, algún ser que siempre haya existido, cuya necesidad dependa de sí mismo y que sea causa de la necesidad de las otras cosas necesarias. A eso es a lo que llamamos Dios.
Vía de los Grados de Perfección
Santo Tomás considera que las cosas del entorno tienen atributos, en mayor o menor medida. Algunas cosas son bellas, y más o menos bellas que otras. Todas las cosas del entorno se aproximan más o menos a la perfección en esos atributos.
Eso implica que ha de existir un modelo respecto al cual establecer una comparación entre las cosas por sus atributos: un modelo de máxima belleza, o bondad o justicia. Para Santo Tomás, este modelo es un ser óptimo, máximo en todos los grados de perfección, respecto del cual establecer comparaciones. Ese ser supremo que amalgama todas las virtudes, y cuyos grados de perfección permiten establecer comparaciones de grado entre los seres del entorno, es, para Santo Tomás, Dios.
Vía de la Finalidad
Todos los seres tienen una finalidad. Por ejemplo, el fin del cuchillo es cortar correctamente. Pero los seres inanimados, que carecen de conocimiento, no pueden alcanzar su fin si no es porque una criatura inteligente los empuja a ello. Por ejemplo, somos los seres humanos los que, haciendo uso de los cuchillos, los llevamos a que cumplan su fin.
Los seres inteligentes tienden a fines más elevados, pero también obran conforme a un fin. Y de la misma manera necesitan una inteligencia más elevada que las guíe y conduzca hacia el cumplimiento de su finalidad. Esta inteligencia elevada, que dirige a todas las demás hacia su finalidad, es a lo que llamamos Dios.
Las cinco vías de Santo Tomás no solo ofrecen una justificación de la existencia de Dios, sino que también revelan algunos de sus atributos. Dios queda descrito como el motor inmóvil, que todo lo mueve sin ser movido, causa de todo lo demás, ser necesario, ser sumamente perfecto e inteligencia suprema.
Más allá del Motor Inmóvil
El concepto de motor inmóvil ha sido objeto de debate y discusión durante siglos, y ha tenido un impacto significativo en la filosofía y la teología. Algunos filósofos y teólogos han criticado la idea del motor inmóvil, argumentando que es una construcción metafísica que no tiene base empírica. Otros han defendido la idea, argumentando que es una necesidad lógica para comprender el universo. La discusión sobre el motor inmóvil continúa hasta el día de hoy.
El motor inmóvil, tal y como lo presenta Santo Tomás de Aquino, es un concepto complejo que representa un intento de reconciliar la razón y la fe. Aunque las cinco vías de Santo Tomás no son la única manera de argumentar la existencia de Dios, representan un importante esfuerzo por encontrar una base racional para la fe cristiana, influyendo profundamente en la historia del pensamiento religioso y filosófico occidental.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El motor inmóvil: la justificación racional de dios en santo tomás de aquino puedes visitar la categoría Motor.
